Vergonzosa y lamentable chapuza el streaming del FIB 2018 realizado por EL PAIS

El pasado año EL PAIS nos sorprendió con la emisión por streaming de algunos conciertos de la edición 2017 del FIB. Fue una grata sorpresa que nos permitió disfrutar en directo de los conciertos de Temples, Declan McKenna, La Mala Rodriguez y el pelotazo final fue uno de los cabezas de cartel de ese año, ni mas ni menos que Kasabian. Fue un streaming muy de andar por casa, muy alejado de los lujos a los que nos tiene acostumbrados la BBC con su increíble despliegue para Glastonbury. Realización y audio eran mejorables, pero el resultado era aceptable para algo que se veía que se había montado sobre la marcha. Casi la mayor pega que podías ponerle es que no tuvieron en cuenta sonorizar al público y, por ejemplo, en algunas canciones que Kasabian dejaban en manos del público el “sign along” hacía aguas, no porque la gente no las supiese y ni las estuviese coreando sino porque la ausencia de sonorización no lo hacía llegar hasta el espectador del streaming, pero aparte de eso, aplaudimos la iniciativa y agradecimos esos pocos shows que se emitieron.

Este año se anunciaron bastantes mas conciertos y se programaron emisiones en streaming de jueves a domingo. Todo hacía pensar que lo del año pasado fue un experimento satisfactorio y que este año no solo se ampliaba la oferta sino que seguramente se mejoraría la calidad de imagen y sonido. Craso error, lo de este año ha sido un auténtico desastre, día tras día y no solo no se han ido corrigiendo errores sino que se han repetido e incluso el peor día ha sido el último, el domingo.

El streaming no es una novedad, es algo de lo que venimos disfrutando desde hace bastantes años y que ha ido evolucionando hasta ofrecer unas calidades de imagen y sonido que superan incluso a las emisiones de televisión, incluso algunos eventos y festivales se emiten con una resolución y un bitrate superior al de las cadenas de televisión.

No estamos hablando de una tecnología nueva o experimental que esté en pañales, sino de algo ya muy avanzado y consolidado. Grandes y pequeños festivales de todo el mundo se emiten en streaming, incluso pequeños pueblos emiten conciertos montados en el Tele Club local en fiestas y lo hacen muchísimo mejor de lo que lo ha hecho EL PAIS con el Festival de Benicàssim este año. Así de grande ha sido la chapuza perpetrada.

Comparar este streaming con el resto de la oferta que se ofrecía este fin de semana desde otros festivales europeos y americanos, y no por los nombres de los artistas sino por las deficiencias técnicas y la chapuza general no solo era decepcionante sino que nos causaba vergüenza por la imagen que se estaba dando de España y la forma en la que aquí hacemos las cosas.

Los principales eventos que se emitían, total o parcialmente, en streaming este fin de semana eran el Paléo desde Suiza (allí pudimos ver a Gorillaz o Black Rebel Motorcycle Club), el Deichbrand dese Alemania (vimos a Wolfmother, The Hives o Editors), el Lollapalooza parisino desde Francia (Kasabian, Gorillaz o BRMC) y todo el Pitchfork desde Chicago, este prácticamente completo con Courtney Barnett, Fleet Foxes, The War On Drugs o Laurin Hill entre los más interesantes.

La oferta en nombres del FIB 2018 anunciada por EL PAIS también era interesante como puedes ver aquí:

Jueves 19 de julio
20.15 Nothing But Thieves
22.15 Everything Everything
23.15 Two Door Cinema Club
01.00 Travis Scott

Viernes 20 de julio
19.00 Anna Calvi
21.25 The Vaccines
23.00 The Killers
00.00 The Charlatans

Sábado 21 de julio
19.00 Holy Bouncer
19.45 Oscar And The Wolf
20.15 Los Punsetes
21.45 The Kooks
22.20 The Horrors

Domingo 22 de julio
21.15 Madness
22.00 Wolf Alice
22.45 Bastille
00.30 Liam Gallagher
01.00 Dorian

¿Entonces? Entonces viene la chapuza. Los conciertos empiezan a emitirse después de que ya han comenzado, algunos incluso en la tercera o cuarta canción. Además de comenzar tarde muchos de ellos comenzaban sin audio. A veces se cortaban de forma incomprensible, se iba la señal o la imagen sufría apagones intermitentes. El sonido era lamentable, tercermundista. El formato de vídeo no correspondía a ningún estándar conocido, con unas inexplicables barras negras a ambos costados de la imagen, siempre se iba a negro entre canciones, y así mil cosas mas.

Ya no se trataba de que, como hemos señalado, hubiese una amplia oferta de conciertos emitidos desde festivales de otros países para escoger, es que lo que se estaba ofreciendo desde aquí era lamentable. Infumable. El sonido del streaming de todo el domingo tenía un retraso de unos 600 milisegundos, una auténtica salvajada, cuando Liam Gallagher abría la boca en Madrid su voz estaba aún esperando en un semáforo en rojo de Cuenca.

Hay que ser bastante mas serios a la hora de hacer las cosas, porque algo con lo que había que disfrutar se convierte en una pesadilla y te deja con muy mal sabor de boca, pero es que además es una falta total de respeto a los espectadores y a los artistas que han accedido a ser emitidos. Si los artistas se enteran de todas estas deficiencias es dudoso que la próxima vez accedan a ser emitidos, su imagen también está en juego.

Aquí nos encanta la música en directo y siempre que no podemos estar presentes en un concierto intentamos disfrutar de la amplia oferta en streaming durante casi todo el año, pero muy especialmente desde que arranca la temporada de festivales con Coachella en abril, pero las cosas hay que hacerlas de otra manera, no se puede improvisar, hay que tomárselo en serio.

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