La música salva los muebles del Mad Cool Festival

Es tontería incidir en el desastre organizativo que supuso la experiencia Mad Cool en su día de apertura, todos los medios se han hecho eco de ello: atascos en los accesos al parking, colas de horas para entrar, datáfonos fuera de línea que impedían pagar con tarjeta, problemas con la señal de los móviles, camareros novatos que tardaban una eternidad en servir y no sabían ni lo que es un katxi o un kalimotxo, falta de fuentes de agua corriente, descoordinación con el transporte al finalizar la jornada, masificación incluso fuera de las zonas de los escenarios…

Así que vamos a dejar todo eso de lado y vamos a pasar al aspecto musical. Dos grandes errores que recriminar ahí. El primero el de las enormes y desiertas zonas VIP. Algunos músicos ya se quejaron, e incluso Josh Homme de Queens Of The Stone Age paró en medio de No One Nows reclamando al personal de seguridad que abriese el acceso a esa zona, pidiendo a la gente que la ocupase y haciendo corear a toda la audiencia “Que los dejen entrar, que los dejen entrar”. El líder de QOTSA no podía dejar pasar por alto el mal uso que se estaba haciendo de esa zona, pero también pudo provocar una avalancha con su arenga.

Estas zonas VIP, Círculo de Oro, o como quieran llamarlo tienen que replantearse. No se puede tener delante del escenario una gran zona vacía que daña a la vista tanto de los asistentes como de las bandas. Una posición privilegiada sin utilizar que no puede sino encabronar a quienes tienen que ver el concierto a muchísima distancia mientras ven que toda una sección frontal está desocupada porque muchos de los invitados o de los que han pagado extra por un ticket VIP no están interesados en esos conciertos, posiblemente muchos de los invitados no están ni interesados en la música. Una vez que el concierto ha comenzado, como muy tarde en la segunda canción, ya se sabe que ocupación real va a tener esa zona, así que lo lógico es permitir el acceso a los fans realmente interesados en el concierto. No hablo de abrirla de forma indiscriminada, que para eso tienen personal de seguridad controlando el acceso, pero si permitir una ocupación razonable hasta que quede poblada con una densidad de gente razonable, sin afectar a la comodidad de los que la ocupen. Es tan sencillo como eso.

Disposición de los escenarios. Independientemente de la espantada de Massive Attack, demasiado quisquillosos respecto a como el sonido de otros escenarios podía afectar a su concierto, ya se habían producido muchos comentarios y quejas respecto a la invasión de algunos escenarios por el sonido procedente de otros, chafando la experiencia de los asistentes e incomodando a los músicos. Es un fallo de diseño, la disposición y orientación era errónea, o simplemente, estaban de más con respecto a los metros cuadrados disponibles en el recinto. Recinto que se vio claramente que es insuficiente para acoger a 80 Mil personas y ese número de escenarios.

La música fue el lado positivo, lo que hizo olvidarse a muchos de todo lo demás y disfrutar como locos. Lo que al final, cuando cada uno hace su balance del festival, te dice que ha merecido la pena haber vivido aquello pese a todas las incomodidades y problemas. Cuando piensas que por nada te hubieses perdido ese concierto de Pearl Jam o esa animalada de Show (probablemente el concierto del año) que regalaron Nine Inch Nails cuando el festival casi llegaba a su fin.

Así que te vas a casa con el show de NIN aún en tu cabeza y no con las colas del jueves y diciendo: me lo voy a pensar, igual si que vuelvo, tienen un año para arreglar todo lo que ha ido mal.

Y ahora la crónica de los conciertos. Ah no, espera, esa que la hagan los que recibieron acreditación de prensa. 😉

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