Ayer comentábamos lo decepcionante del cartel de Coachella, el primero de los grandes festivales en ser desvelado en su totalidad y también el primero en el calendario, que no incluía entre sus cabeceras ninguna banda de rock y hoy pegamos un vistazo a lo que estamos viendo en la industria musical en los últimos tiempos.

La inclusión de Beyoncé como cabeza de cartel en Glastonbury 2011sorprendió a muchos, las audiencias televisivas de la BBC la auparon por encima de U2 y Coldplay, los otros cabeceras de ese año.

Pero no solo sobre los de ese año, sino por encima de las que obtuvieron Bruce Springsteen dos años antes o los Rolling Stones dos años después. Estos conciertos se hacen coincidir siempre con el horario de máxima audiencia televisiva.

¿Porqué hablamos de audiencia televisiva y no de asistencia? Porque en Glastonbury tienen vendido todo el aforo (135.000) sin que se conozca el cartel y, en este caso, es el único barómetro que podemos utilizar.

En 2016 la destinataria del escenario de La Pirámide fue Adele, auténtica super ventas mundial pero con un show – muy lejos de lo llamativo y espectacular del de Beyoncé- que nadie imaginaría idóneo para festivales y si perfecto para teatros y ambientes más recogidos y no tan festivos. Nadie puede discutir la relevancia de quien ha vuelto a conseguir ventas de discos millonarias que solo se recuerdan antes de la era digital, pero ¿Es ese el escenario adecuado? ¿Es lo que esperas encontrarte en el cartel de un festival? Y el año pasado reincidieron con un cabeza de cartel sorprendente, Ed Sheeran, que además actuó solo, sin banda, con su guitarra y su pedalera de efectos y repeticiones. Lider en ventas indiscutible ese año y todo un fenómeno en las Islas Británicas pero ¿Cabeza de cartel de Glastonbury? ¿En serio?.

Si bien en Glastonbury no han estado ajenos al RAP y R&B (también Jay Z y Kanye West han liderado la Pirámide) donde cada vez ha sido más habitual la inclusión de estos estilos ha sido en los festivales del otro lado del Atlantico, con una creciente presencia.

¿Cual es la razón real de que festivales que parten de un origen rockero estén convirtiéndose en algo mucho más variado? ¿Quizás el cansancio de la gente de ver repetirse una y otra vez los carteles de forma cíclica cada pocos años? ¿Quizás el interés de la industria de meter a otros jugadores en el circuito o de llevar a estos grandes espacios a artistas que son super ventas en ámbitos más populares?

El tema de los cabeceras de cartel no es un asunto menor, son los que ocupan los grandes titulares y, para muchos, realizan el efecto llamada y dan caché al festival. Son gente que solo pueden estar de cabeza de cartel, no hay otro sitio para ellos y, además, los que coinciden siendo actualidad por la salida ese año de un nuevo disco les ves de cabeza de cartel en todas partes. Para salirse de este ciclo vicioso, tan predecible y repetitivo los festivales consiguen que cada cierto tiempo grandes nombres que no son del circuito festivalero hagan una excepción y toquen allí. No es sencillo atraerlos, aparte del caché, y solo festivales que tienen un atractivo extra especial consiguen esos grandes nombres como hizo Glastonbury con Springsteen, U2 o The Rolling Stones.

Esa es una vía improbable y cerrada a casi todos, así que la opción es abrirse a otros estilos y comenzar a incorporar a artistas muy populares y vendedores de otros estilos para no repetir cabezas de cartel cada 3 o 4 años y que todo acabe sonando a lo de siempre, a algo que ya tenemos muy visto. Las bandas que acaban llegando con los años a ser cabeza de cartel tienen que tener a sus espaldas una notable carrera, alta reputación y reconocimiento del público. Hay un largo viaje desde abrir un festival a las cuatro de la tarde tocando para unos pocos despistados, o amiguetes, hasta tocar en el escenario principal en hora punta. Muchas bandas con una discografía importante y gran reputación nunca lo han conseguido, nunca han terminado de explotar a un nivel masivo, nunca han conseguido ese disco que les catapulte hasta el nivel más alto y siempre se van a quedar como buena opción para encabezar la gama media, la segunda línea. Siempre serán muy apreciados y tenidos en cuenta por aquellos que no compran un abono a ciegas y esperan a conocer el cartel completo antes de tomar una decisión, pero esa no es la corriente predominate ahora mismo en muchos festivales, con masivas compras ciegas pensando más en la diversión que les puede deparar que en la propia música por si misma, gente a la que le interesa más lo que viven en un festival que quienes estarán en el cartel.

Volviendo al cartel de Coachella ¿Podemos considerar que responde a un reflejo de las estadísticas de los servicios de streaming? ¿Que están mandando en esas listas americanas las estrellas del Pop y del Hip Hop y que el circuito de festivales ha decidido convertirlas también en parte importante de su negocio? ¿Es algo coyuntural, es algo pasajero, es algo local o esa tendencia terminará extendiéndose también aquí en Europa? ¿Está el rock en horas bajas? Un vistazo a las listas de ventas británicas así parecería indicarlo con Ed Sheeran ahí permanentemente instalado en el primer puesto y escasos nombres del rock entre los 20 primeros puestos, por no decir que escasamente los respectivos discos de los hermanos Gallagher. Glastonbury no está este año para arrojar un poco de luz, pero está claro que Coachella nos ha dejado preocupados.

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